Aclamado como un excelente dibujante desde los comienzos de su carrera a principios de la década de 1980, Roberto Fabelo ha ido también experimentando e incursionando paulatinamente en otros medios artísticos. Su obra ha sido comparada con la de maestros como Hieronymus Bosch, Francisco de Goya y Honoré Daumier debido a su excepcional dominio técnico. Sin embargo, este artista cubano de 68 años, de hecho, tiene también mucho en común con varios creadores y movimientos artísticos tanto modernos como contemporáneos.
Inspirado tal vez en la fabulosa narrativa de Gabriel García Márquez, y específicamente en su famoso libro Cien años de soledad, Fabelo parece haber adoptado un estilo similar para su obra, un estilo que se nutre del realismo mágico para hacer nacer sus encantadoras creaciones. Fascinado por diversas historias, mitos y visiones oníricas, este artista radicado en La Habana se vale de la caricatura y del simbolismo—en complejas composiciones en las que conviven animales, desnudos y objetos cotidianos—para transmitir sus preocupaciones y puntos de vista acerca de la sociedad. Fabelo crea una fantástica visión de la vida a partir de escenas en las que predominan criaturas híbridas que encaran conceptos en apariencia antagónicos como: el bien y el mal, lo bello y lo grotesco, lo imaginario y lo real.
Hot Coffee (1995), un ensamblaje en el que involucra varias técnicas, fue una de las primeras piezas escultóricas desarrolladas por este creador. La obra, que gozó de gran reconocimiento por parte del público, fue estructurada imitando la forma de un retablo religioso. La estructura se encuentra dividida en tres partes. Está compuesta por dos hojas de madera y en el centro una caja de puros que descansa sobre una ménsula dorada, un ornamento de formas arquitectónicas, encontrado al azar y sumado a esta composición. La caja central está llena de pequeñas esculturas de madera talladas y pintadas a mano, un trozo de lápiz y un recipiente de cristal repleto de botones. Por su parte, los paneles laterales aparecen ilustrados con un vasto elenco de personajes carnavalescos, típicos del trabajo de este artista. Narrativa por naturaleza, la obra parece una suerte de autorretrato surrealista en el que James Ensor se encuentra con Joseph Cornell, teniendo como escenario el ‘Infierno’ de Dante.
De igual modo, A Little of Me, del mismo año, ofrece más de 200 ilustraciones, en su mayoría en pequeña escala, de figuras y objetos distribuídos en el espacio de ocho paneles, cual ocho puertas que se unen para conformar una estructura que combina pinturas y objetos. Algunos de estos objetos han sido encontrados e intervenidos para obtener una composición en la que Rauschenberg y Jasper Johns parecen darse la mano. En uno de los autorretratos, Fabelo se representa a sí mismo como un demonio de orejas puntiagudas, mientras que en otro adopta una pose más introspectiva, con rinocerontes—un símbolo recurrente en su obra—sentados sobre su cabeza.
Una serie de ensamblajes escultóricos titulada Building (2007) también utiliza la madera como materia fundamental. Se trata de una profusión de tablas y vigas, unidas entre sí y coronadas por calaveras, rinocerontes y demonios. Las piezas agrupadas en la serie Building son enigmáticas y profundas, como los objetos envueltos y atados de Christo. Otra serie anterior—titulada Black Plates (2002), que incluye esculturas de porcelana, madera y metal—ofrece extrañas porciones de “objetos” que parecen creados para el consumo poético. Estos variados escenarios—en forma de raciones de comida—incluyen: un elefante enfrentando a un cazador; un brazo de muñeca truncado, de cuyo muñón sobresale una pequeña cabeza; y la representación de una pila de excrementos, acompañada de una cuchara.
Las heces falsas regresan a la obra de Fabelo en una irónica pieza de 2007, The Weight of Shit, que representa un montón de excrementos y una cuchara en el plato de una antigua balanza comercial, de esas usadas en los comercios de antaño. El título de la obra crea una suerte de juego de palabras a la manera de Marcel Duchamp y Man Ray, y alude a la legendaria Merda d’artista, que Piero Manzoni presentara en 1961.
Fabelo había hecho uso anteriormente de estos metafóricos juegos de palabras. De igual modo exploró ese significado oculto en la relación fetichista con los objetos de uso cotidiano cuando construyó en 2003 una escultura en forma de catedral, compuesta por cafeteras y espejos, que luego graciosamente tituló Cafedral. Asimismo, usó un juego de palabras en el título de la escultura colgante Damn Trips (2007), que representa un gigantesco cuchillo que atraviesa dos maletas, una negra y la otra marrón, ambas objetos encontrados.
Las cafeteras desechadas vuelven a ser parte del juego en su escultura Home Sweet Home (2005), en la que presenta una especie de naturaleza muerta con cafeteras apiladas y quemadas. Estas presentan diminutas figuras pintadas o delineadas a partir de rayar la superficie ennegrecida del objeto, una técnica que el artista con el tiempo investigaría a fondo. Fue a partir de explorar más profundamente en ese periodo el concepto de acumulación del Nouveau Realism que Fabelo construyó ingeniosamente un busto humano usando tubos de pintura agotados. La parte superior de los tubos forma los ojos y el cabello, y el cuerpo metálico aplastado conforma la piel. El astuto mensaje de esta escultura se ve reforzado por las marcas de las pinturas—Rembrandt, Van Gogh—así como por el empleo de un libro como base y la elección de The Collector, como título de la obra.
Al llevar la condición serial de sus esculturas a sus instalaciones, su propuesta en el año 2003 de una gigantesca mesa hizo despertar la idea del consumismo—que antes había investigado en Black Plates y Cafedral—situándola a una escala comparable a las monumentales piezas de Claes Oldenburg. Esta intrigante instalación titulada The Table distribuyó en el espacio de la galería cinco platos gigantes con cubertería igualmente enorme. Ya sea vacíos, rellenos de viejas ollas y huesos, o delineados por un muro, cuyos tramos están delimitados por pilotes—aludiendo al famoso Malecón habanero—los platos se convierten en símbolos del ansia del pueblo cubano desde la década de 1950 por consumir cualquier cosa nueva. Quizás también se refieren a la carencia de suministros luego del colapso de la antigua Unión Soviética, uno de los principales soportes de Cuba hasta fines de la década de 1980.
El tema de la carencia de cosas nuevas en Cuba se hace palpable en varias instalaciones de ese periodo. Isla (2006), una instalación que se despliega en el piso de la galería, reproduce las masas de tierra que conforman la geografía del país a partir de la acumulación de ollas y sartenes que recolectó en restaurantes e instituciones. Por su parte, Towers (2007) representa cinco totems de diversas escalas, creados a partir de la acumulación de cazuelas, coronadas por cabezas, e intervenidas con dibujos de autorretratos, desnudos femeninos, e incluso escenas en las que se destaca la orgullosa bandera cubana, delineados a partir de raspar las superficies con un instrumento punzante.
El juego con las ollas y las cazuelas continuó en 2008 con la serie Volcano, en la cual los objetos de cocina fueron apilados en una montaña puntiaguda, como listos para entrar en erupción. Tal cual hizo el artista contemporáneo indio Subodh Gupta y el fallecido creador emiratí Hassan Sharif, Fabelo emplea objetos domésticos cotidianos para dejar su comentario personal acerca del consumismo exacerbado. Sin embargo, mientras los otros dos artistas usaron utensilios nuevos, Fabelo ha elegido resucitar lo gastado y reciclarlo para representar aspectos característicos del estilo de vida en Cuba.
Dos recientes instalaciones involucraron ollas a la escala del Pop Art. Round (2015) consiste en una olla gigante sobre una base. Una legión de hombres desnudos, todos similares al artista, caminan por el borde superior de la olla, mientras cargan tenedores en sus hombros, como soldados portando armas de fuego. La segunda obra, Delicatessen, también del 2015, es una pieza de arte público que representa una colosal olla con miles de tenedores clavados sobre su superficie. Fue exhibida en El Malecón, el famoso paseo marítimo habanero, y el espacio exterior más activo durante la última Bienal de la Habana. Estas instalaciones son símbolo del hambre del artista por la vida y el conocimiento; así como del hambre de las masas por cualquier nuevo tipo de sustento. Estas enormes obras comunican mensajes subliminales que anhelan ser escuchados.
El recurso de la acumulación ya había sido puesto en práctica por este artista en obras anteriores. Mundos (2005) consiste en cinco gigantescos globos cubiertos con cartuchos de balas gastadas, huesos de animales, trozos de carbón, cubertería de metal y cucarachas. Cada esfera se presenta suspendida del techo como flotando, cada una de forma independiente, en su propia órbita paralela. Survivors (2009), por su parte, representó un conjunto kafkiano en el que enormes cucarachas con cabezas humanas escalaban la fachada del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Las cucarachas—de las que se dice que pueden sobrevivir incluso a una explosión atómica y han existido desde el inicio de los tiempos—son una excelente metáfora, alusiva a la naturaleza resiliente de los cubanos.
Como mencioné anteriormente, Fabelo, gusta de dibujar sobre ollas y cazuelas, raspando las superficies ennegrecidas con una herramienta puntiaguda. También utiliza creyones blancos para delinear bocetos en los oscuros exteriores, y pinta sobre ellos como si se tratase de papeles o lienzos. Los primeros trabajos sobre estos singulares soportes mostraban autorretratos con enormes moscas posadas sobre su cabeza. En otras obras, la cabeza del artista se destacaba sobre el fondo sucio de la olla, mientras desconcertantes antenas de insectos sobresalían de su frente. Posteriormente, incorporó figuras de individuos desnudos corriendo, así como criaturas híbridas (hombres/aves) que giraban en círculos sobre las caras laterales de las ollas. Por su parte, la instalación creada para ser exhibida el año pasado en el Pabellón Cubano, en la 57 Bienal de Venecia, constituyó una especie de obra retrospectiva que combinó una variedad de medios y soluciones artísticas que ya hemos observado en otros momentos de su carrera. La obra consiste en tres columnas compuestas por ollas, apiladas cual totems, con sus superficies intervenidas, mostrando personajes que parecen cobrar vida en la oscuridad.
Tan fascinantes como las ollas, son sus dibujos usando como soporte las páginas de libros, en los que Fabelo despliega su peculiar imaginario personal sobre las ilustraciones y los textos. Igualmente cautivantes son sus pinturas sobre seda bordada en las que las figuras se destacan sobre un abigarrado fondo de ornamentos. Siguiendo el camino del surrealismo, el mismo que recientemente han recorrido artistas contemporáneos como Tim Rollins y K.O.S., Fabelo ha realizado casi 100 dibujos desde 2013 en páginas sueltas de libros de Medicina.
Fantasmagóricas por naturaleza, generalmente convierten la ilustración del libro en parte de la composición, como es el caso de Fold Head que transforma el dibujo de un músculo en una sensual figura, en la que una seductora fémina posa con las piernas abiertas, mientras porta alas y un yelmo en forma de pájaro. Otro ejemplo es Confusion Is Easily Committed, que mágicamente construye los retratos de una femme fatale y de un diabólico rey a partir de ilustraciones que muestran detalladamente los huesos de las manos.
Continuando con esta serie, el dibujo de 2015, Although Superficial, convierte un músculo escindido en la vagina expuesta de una mujer de grandes pechos. Por su parte, la pieza de 2016, It’s Found Still, transforma un par de pulmones en el sombrero de una dama, del cual parte una estructura que sostiene un estanque en el que un hombre posa poéticamente en un bote. Our Face (2017) adiciona las piernas de un hombre y de una mujer a los hemiferios de un cerebro humano; e Internal, también de 2017, conjura agudamente a un sabio barbudo arrodillado, con una ilustración del sistema nervioso periférico. Parecidas a la imaginería de las famosas novelas-collages de Max Ernest, estas obras nacen de ilustraciones ya existentes, como si el artista fuera al mismo tiempo testigo de su creación y su creador.
Trabajando la técnica del óleo sobre lienzo—una práctica que ha perfeccionado desde que asistía a la Escuela Nacional de Arte a finales de los sesenta y principios de los setenta—Fabelo ha creado vívidas alegorías, en las que desnudos personajes regordetes retozan con el reino animal, como en la pintura Big Red Lion (1996), y de nuevo en el lienzo Red Mermaid in the Little Theater (2016). Flexible en estilos y en contenidos, en algunas obras puede mostrar lo grotesco, como es el caso de Ecstasy of the Fleeing Flesh (2015) en la que representa la cabeza—coronada por una manada de cerdos—de un personaje obeso que exhibe su lengua protuberante. Sin embargo, en otras logra transmitir lo sublime, como esa representación de una enorme olla rota y vacía, que aparece flotando contra un cielo azul claro que irónicamente ha titulado My God (2017).
Las pinturas sobre seda, que Fabelo ha trabajado desde principios de la década de 2000, exploran los temas representativos de sus conocidos lienzos, acuarelas y bronces, pero de un modo diferente. Se produce un efecto un tanto similar al que Sigmar Polke y Walter Robinson obtuvieron al pintar sobre sábanas. La superficie ornamental sobre la cual se pinta proporciona un tipo de velo—en tanto este es permitido—que distancia al espectador del sujeto representado, haciéndolo mucho más deseable. Los estampados con motivos florales agregan, además, un nivel de opulencia y elegancia a la imaginería de Fabelo, ya de por sí basada en ensoñaciones y un tanto desconcertante y atípica.
Fantastic Voyage (2012) revela a una mujer desnuda, montada en un gallo y portando un yelmo en forma de pájaro. Por su parte Three-Meat Skewer (2014) representa a tres mujeres desnudas, ataviadas con zapatos de tacón alto—una se asemeja a un escargot, la otra a un cerdo y la tercera a un ave—todas han sido atravesadas por un pincho, como en una brocheta, listas para ser consumidas. Al año siguiente, Fabelo hizo Meditation in Istambul, que retrata la cabeza flotante de una voluptuosa joven, cuyo cabello está compuesto por pájaros entrelazados como esas figuras que encontramos en los desconcertantes grabados de M.C. Escher. En 2016 hizo otra versión de este tema, Meditation, en la cual la cabeza de la modelo está cubierta de moscas, lo cual pudiera indistintamente interpretarse como si los insectos fueran atraídos por el carácter dulce del personaje, o pudiera aludir a la presencia de miedos e inseguridades.
En The Woman Who Loves Dogs, una pintura realizada en 2016, una mujer anciana, regordeta y desnuda posa seductoramente atada con tiras; mientras una jauría de perros se arrebola en su cabello. En otra obra, también sobre seda y titulada Romantic Rhinos, una joven sirena duerme acurrucada sobre el suelo, mientras un grupo de pequeños rinocerontes corre por su espalda. En Dream Dough, otra obra sobre seda realizada en 2017, Fabelo pone en aprietos a una de sus damiselas—quien lleva el caparazón de un molusco a manera de yelmo. La sitúa en los extremos de un plato de pasta, mientras espera ser devorada junto al resto del amasijo de fideos.
Como escenas sacadas de las comedias del cine negro The Cook, The Thief, His Wife & Her Lover (dirigida por Peter Greenaway en 1989) y Delicatessen (dirigida por Jeanne-Pierre Jeunet y Marc Caro, en 1991), las obras de Fabelo revelan su postura ante el erotismo, el deseo, las relaciones humanas, la culinaria, la sociedad, la naturaleza y la ecología. Ya sea que la olla esté llena o vacía; ya sea que predomine un apetito voraz, o por el contrario el plato se muestre limpio; la disparidad entre ricos y pobres y la polarización del poder siguen incidiendo en el mundo. La vida fluye y al mismo tiempo impacta en el trabajo de este soñador cubano, quien magistralmente sabe cómo transformar las ideas en arte.